Mi sueño: Una tienda de repostería creativa

Di-Tartas va a hacer 3 años que abrió sus puertas, es el momento de mirar atrás, de recordar cómo empezó todo y el camino que nos ha llevado hasta aquí. Aunque lo pudiera parecer, nunca fué un camino de rosas.

Siempre he sido una apasionada de la cocina y concretamente de la repostería. Cada cumpleaños de hermanos, sobrinos, padres, etc.. pensaba e ideaba como sorprenderlos. Recuerdo que se acercaba el mes de Noviembre hace ya más de 5 años, cuando buscando por internet algo nuevo, descubrí una pasta, el fondant, que se hacía con nubes y azúcar glass. Por supuesto no dudé un instante en probar aquel mejunje. Compré nubes, colorantes “líquidos” y piqué azúcar en la thermomix. Vamos todo lo que no se debe hacer con fondant jajaja. Fué una experiencia extraña, muy complicada, pegajosa, me queme, pero finalmente el resultado para ser la primera vez, no quedó tan mal.

Aquello me picó la curiosidad y seguí investigando, pero por entonces en España la información era muy escasa y la mercancía siempre había que comprarla a EEUU, ya que en España no había. Buscando dí con Veronica Potier, una mujer alicantina, la cual impartía cursos de tartas. No lo dudé ni un instante y fue con ella con la que finalmente me enamoré de esta técnica de decoración. Durante años he seguido realizando tartas para amigos y familiares, y formándome con cursos, para mejorar y aprender nuevas técnicas.

Esta andadura me ha permitido conocer gente maravillosa, a la que ha día de hoy puedo llamar “amiga”, como Verónica Potier o Mar Rivas con la que me formé en pintura sobre fondant y gelatinas artísticas. Mar me brindó la oportunidad de adentrarme en un mundo mágico, pues junto a ella, volé hasta Birmingham, en Reino Unido, para asistir a la Feria Internacional de repostería Cake International Birmingham 2012. Para mí fue un viaje fabuloso, me encanto la ciudad y alucine con las maravillas y novedades que allí pude descubrir. Así como asistir a demos de la mano de grandes como Anne Pikar o Eva Benavente.

Finalizando el año 2012 y emocionada por mi viaje, los pedidos aumentaban y ya no solo eran amigos y familiares, y me sentía con la obligación de dar una seguridad a mis pedidos. Mi propio obrador, con registro sanitario y seguro de responsabilidad civil.

Cuando ideas las cosas en tu cabeza, es muy fácil crear castillos de arena, fabulosos para ti, pero cuando llegas a la realidad esos castillos de arena se los lleva el viento.

Comenzamos buscando un local, un alquiler al cual pudiéramos hacer frente, pero no solo era el local, si no acondicionarlo a las exigencias y leyes que te piden. Una burocracia que parece no tener fin. Ya viendo desvanecerse la idea, un día frente a mí se apareció un cartel “SE TRASPASA”: una panadería/bollería, un obrador ya montado, esto agilizaría mucho los trámites. Llevados por la emoción, tal vez no pensamos bien las cosas, no negociamos como deberíamos y nos lanzamos al foso… cuando ya estás en el ruedo no puedes echarte atrás y tan solo te queda torear.

Ya teníamos nuestro traspaso y lo que debería ser una alegría, empezaron a ser quebraderos de cabeza, pagos que no esperábamos, contraté a una chica para atender la tienda, ya que por entonces yo seguía trabajando de administrativa con mi jornada de 8h y después me iba al obrador para hacer los encargos.

Aunque nuestra idea de negocio era una tienda de repostería creativa, los humanos somos así de cobardes, y antes de intentarlo preferimos quedarnos como estamos, en nuestra zona de confort. Por este motivo mantuvimos la panadería/bollería e incluimos la repostería creativa.

Un año después de abrir las puertas, los gastos eran mayores que los ingresos. Por entonces yo me había incorporado 100% al negocio, y ahora era yo sola la que lo llevaba todo: horneado de bollería, atender al público, encargos de tartas, impartir cursos, pedidos, stock, limpieza de tienda, administración y marketing… lo que viene siendo unas 15h al día de lunes a domingo.

A pocos meses de cumplir dos años y con una situación complicada, decidimos coger el toro por los cuernos, era ahora o nunca. En septiembre de 2014 decidimos hacer una reforma 100% de la tienda, física y de negocio. En octubre abrimos con una renovada Di-Tartas, única y exclusivamente de repostería creativa.

tienda ditartas

Un cambio que ha ido a mejor, que poco a poco va dando sus pasitos, pero sigue costando mucho. Es un negocio estacional, y tienes que preveer miles de gastos, alquiler, impuestos, autónomo, seguros, revisiones, etc.. prácticamente lo que sacas es para cubrir gastos.

Soy una mujer luchadora y creativa y no me doy por vencida, pienso, ideo y creo mil y una formas de innovar, de agradar a mis clientes, me formo en todos los aspectos de la empresa y de la repostería para dar el mejor servicio y producto a mi cliente.

Son más de 5 años disfrutando de este mundo y 3 años luchando por mi negocio. Si, la palabra disfrutar fue cambiada por luchar al abrir la puerta del emprendedurismo. Es una lucha constante por llegar a fin de mes y pagar todas las facturas. Han sido 3 años dejando de lado a familiares y amigos por trabajar en mi negocio, aficiones que pasan a un segundo plano para terminar los pedidos, caprichos que desaparecen de tu vida…

El mundo del emprendedor es duro, llevar un negocio adelante exige mucho esfuerzo y sacrificio. Y la repostería creativa son muchas horas de trabajo, pues la tarta más pequeña necesitas 3-4 días para hacerla.

Pero cuando un cliente te llama para decirte que estaba deliciosa, que fue fantástica, cuando ves a un niño con la cara iluminada al ver su tarta, cuando tus clientes vuelven y vuelven cada celebración, es porque algo estás haciendo bien, y por ellos, por esta confianza y fidelidad, hay que seguir luchando.

Estos 3 años no han sido un camino de rosas, pero me ha aportado mayor conocimiento, aprendizaje, experiencia y sobretodo encontrar personas y amistades que de otro modo jamás habría podido ser.

Gracias a todos y cada uno de vosotros que formáis parte de mi vida reposteril, sabéis quienes sois y el cariño que os tengo, solo espero seguir contando con vosotros muchos años más, porque aunque el camino sea duro, en buena compañía se lleva mucho mejor.

No puedo despedir este relato, sin nombrar a la verdadera fuerza que me empuja día a día, esa persona que siempre sabe sacarme una sonrisa en el peor momento. Al que seca mis lágrimas sin darle mayor importancia. A quien siempre cree en mí y sabe que lo puedo conseguir. Gracias a David, mi chico, mi pareja, mi media naranja, mi compañero de batallas, mi pañuelo de lágrimas, mi payasete preferido. Gracias a tí estoy aquí, y sigo. Gracias por no dejarme ni un instante, por confiar y darme el empujoncito que el miedo me impide. Gracias, gracias y gracias. TQM

Dulces besos.

Di.

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